Un buen trago

enero 26, 2010

Con Pablo Neruda.

“Tus manos y tu risa”
Cuando tus manos salen, amor, hacia las mías, qué me traen volando?
Por qué se detuvieron en mi boca, de pronto,
por qué las reconozco como si entonces, antes, las hubiera tocado,
como si antes de ser hubieran recorrido mi frente, mi cintura?
Quítame el pan , si quieres,
Quítame el aire, pero no me quites tu risa.
No me quites la rosa, la lanza que desgranas,
El agua que de pronto estalla en tu alegría,
La repentina ola de plata que te nace.
Su suavidad venía volando sobre el tiempo,
sobre el mar, sobre el humo, sobre la primavera,
y cuando tú pusiste tus manos en mi pecho,
reconocí esas alas de paloma dorada,
reconocí esa greda y ese color de trigo.
Mi lucha es dura y vuelvo con los ojos cansados
A veces de haber visto la tierra que no cambia,
Pero al entrar tu risa sube al cielo buscándome
Y abre para mí todas las puertas de tu vida.
Los años de mi vida yo caminé buscándolas.
Subí las escaleras, crucé los arrecifes,
me llevaron los trenes, las aguas me trajeron,
y en la piel de las uvas me pareció tocarte.
Amor mío, en la hora más oscura desgrana
Tu risa, y si de pronto Ves que mi sangre mancha
Las piedras de la calle, ríe, porque tu risa
será para mis manos como una espada fresca.
La madera de pronto me trajo tu contacto,
la almendra me anunciaba tu suavidad secreta.
Junto al mar en otoño, tu risa debe alzar
su cascada de espuma, y en primavera, amor,
Quiero tu risa como la flor que yo esperaba,
la flor azul, la rosa de mi patria sonora.
Hasta que se cerraron tus manos en mi pecho
y allí como dos alas terminaron su viaje.
Ríete de la noche, del día, de la luna,
ríete de las calles torcidas de la isla,
ríete de este torpe muchacho que te quiere,
pero cuando yo abro los ojos y los cierro,
cuando mis pasos van, cuando vuelven mis pasos,
niégame el pan, el aire, la luz, la primavera,
pero tu risa nunca porque me moriría.

Atragantones históricos

enero 21, 2010

GILIPOLLAS: 1. adj. vulg. gilí, tonto, lelo. Ú. t. c. s. (DRAE)
En Madrid hay una calle llamada de Gil Imón, entre el Paseo Imperial y la Ronda de Segovia, que está dedicada al que fue alcalde de la capital, Gil Imón.  Por aquel entonces se organizaban célebres bailes a los que acudía la crème de la sociedad para poner en el escaparate a lindas damitas casaderas, quienes acudían ataviadas con su miriñaque de fino muaré.
A las damitas de entonces se les aplicaba el apelativo de “pollas”, que en el Diccionario de la Real Academia Española (DRAE) llevan, como sexta acepción, figurada y familiarmente, el significado de jovencitas.
Pareciera que el tal Don Gil era un personaje de relieve y su nombre aparecía frecuentemente en los ecos de sociedad de las revistas del corazón de la época. El hombre, después de atender a los acuciantes problemas que su cargo de alcalde comportaba, se sentía obligado a responsabilizarse de sus deberes familiares, como buen padre. Tenía dos hijas en edad de merecer, pero bastante faltas de gracejo y hasta un tantico tontuelas. Y se hacía acompañar por ellas a todos aquellos sitios a los que, invitado como primera autoridad municipal, asistía. Sin embargo, Don Gil, en su fuero interno, acudía como primera autoridad familiar, ya que, tras la imponencia de unos bigotes municipales, se ocultaba un corazón de padre. D. Gil departía animadamente con los próceres de la actualidad, y, mientras, sus pollitas ocupaban algún asiento desocupado, a esperar a que algún pollo (o “pollo-pera”) se les acercase, cosa siempre poco probable.
La situación, una y otra vez repetida, dio lugar a la asociación mental de tontuelidad con D. Gil y sus pollas. Y cundió la especie por “el todo Madrid”, que compuso una palabra especial, castiza, nacida en Madrid y, puesta en circulación con el marchamo del Oso y el Madroño, siendo después exportada al resto de España, y ganándose a pulso el derecho de entrar en la Real Academia Española (RAE), que como bien es sabido, incluye otras palabras compuestas en su haber: verdinegro (verde y negro), pavitonto (pavo y tonto), coliflor (col y flor).
Se han usado diferentes calificativos para definir actitudes un tanto torpes como bambarria, menguado, zampatortas, chirrichote, rudo, zamacuco, papanatas, tolondro, ciruelo, zote, mamacallos, mameluco, majadero, zopenco, mastuerzo, borrico, tonto, necio, obtuso, imbécil, mentecato, idiota, torpe, lelo, todos ellos sinónimos según el Diccionario Ideológico de Casares.
Pero ¿cómo describir esa circunstancia tan compleja de tontuelidad inconsciente? Decía padre Ramón que el que es tonto y lo sabe no es tonto del tó. Sin embargo, los imaginativos y bien humorados madrileños lo tuvieron fácil para expresar la idea de tontuelo, tontaina, tontucio, tontuelidad integral e inconsciente. A lo largo de la historia, el vocablo ha sufrido avatares de toda índole, hasta que, por fin, la RAE , haciendo gala de su lema “limpia, fija y da esplendor”, ha limpiado la palabra, la ha fijado, le ha dado esplendor y le ha dispensado digna acogida en su diccionario. Demos pues la bienvenida a nuestro primer atragantón: gilipollas!

Bienvenidos a Artychoke!

enero 20, 2010

Atragántense libremente, pero con clase


Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.